miércoles, 28 de mayo de 2014

LA ESCUELA DESDE LA EXPERIENCIA DE LOS ALUMNOS (RIVAS FLORES, 2010)



Tras más de 10 años de investigación y de trabajo académico con narrativas sobre la experiencia escolar, Jose I. Rivas en este artículo refleja una serie de ideas, que como futuros maestros y maestras tendremos que tener muy presentes ya que guiarán y facilitarán nuestro futuro cometido.
Quedan claras la intensidad con que se vive y el tiempo que ocupa la escuela en nuestras vidas.  Pocas instituciones dejan tanta huella en la trayectoria de los individuos, ya que entre sus muros se configuran el carácter y la personalidad, así como los cimientos de su devenir.
La mayor parte de los esfuerzos de investigación y de reflexión pedagógica, siempre según Rivas Flores, se han dedicado a los aspectos estructurales y curriculares de la escuela, precisamente los que menor relevancia tienen para los alumnos. Cuando analiza los relatos biográficos, lo que destaca son las relaciones, por encima del contenido de lo aprendido. Hay que entender que estas relaciones siguen una configuración que requiere de unas reglas de juego, a las que denomina "identidades escolarizadas" que tienen tres vertientes, el ser, el estar y el actuar. Siendo el entorno el mismo, lo que para unos se convierte en una pesadilla, para otros puede suponer todo lo contrario, una forma de realización.
El "ser" o sujeto escolar, conoce el papel que le loca representar en la escuela y lo desempeñará atendiendo a su posición social escolar.  Debido a la cantidad de horas que el sujeto pasa en el colegio y a las que pasa fuera pero marcadas por lo escolar, se habla de una experiencia totalizadora donde destaca tres aspectos: todo lo que se hace en la escuela se presupone escolar, hay una escasa importancia del currículo a la hora de recordar el cole y por último, lo que se recuerdan son las relaciones como el respeto, la autoridad, el cariño, la evaluación como herramienta de poder, y el orden espacial.
En cuanto al "estar" señala dos líneas de estudio, el ejercicio de supervivencia, ya que sobrevivir es lo que importa, y la ideología de la homogeneidad, cuya premisa es que se sobrevive no siendo diferente ya que el diferente será objeto de rechazo, abandono y marginalidad.
El "actuar", donde lo principal es el acatar normas, por las que te señalarán como buen o mal alumno. La evaluación, la sanción, el premio o el halago son públicos, y "si fracasas en la escuela, fracasas en la vida" que es el mensaje implícito que hace patente la presión del alumno.

La conclusión para Rivas Flores fue que la experiencia escolar es compleja, diversa, paradógica y dinámica, y que lo  institucional es lo visible pero no lo relevante.  La conclusión para nosotros estudiantes de educación primaria, es que a la hora de interactuar con un alumno tendremos que tener en cuenta estas tres vertientes antes de valorar cualquier situación y que conociendo la presión que supone para el alumno sobrevivir en esa jungla que es la escuela, seremos capaces de ponernos en su lugar y fomentar la empatía, término tan importante y tan de actualidad.

Propuestas alternativas




Prácticamente todos nos quejamos de haber tenido una educación tradicional, entendiéndose ésta como la que se da con clases magistrales en las que la participación del alumnado es casi nula, tratándose por tanto de una relación unidireccional en la que el profesor explica y el alumno aprende sin una interacción. Queremos cambiar esto, queremos hacer lo contrario a lo que realmente hemos tenido y a lo que vemos en casi todos los centros, pero sin embargo cuando llegamos a la universidad, al principio, si no se trata de una clase magistral, apenas tomamos apuntes, damos importancia a esas clases, al fin y al cabo son para divertirnos y no le prestamos la atención que merecen.
Entonces, ¿Por qué hacemos justamente aquello que criticamos? Por la costumbre, estamos tan habituados a trabajar de una determinada manera que si nos cambian un poco las metodología nos perdemos o bien directamente dejamos de verlo como algo relevante.
Bien pues lo principal es creer en el cambio, pensar que debemos cambiar nuestra forma de pensar, romper esas barreras invisibles y dejar de menospreciar las propuestas alternativas. Conocerlas, estudiarlas y así poder sacar de ellas lo mejor. Hemos visto en clase de didáctica general como podíamos aprender sólo con mirar una vela, escuchando las opiniones de otros compañeros, sus experiencias así como sus sentimientos, para muchos de nosotros lejos que parecernos enriquecedor, nos parecía una pérdida de tiempo, sin embargo estamos aprendiendo a dejar de lado nuestras antiguas costumbres y forjando unas nuevas en las que la diversidad, la dinámica y la originalidad están ligadas con el aprendizaje.
Cuando hablamos de propuestas alternativas no podemos dejar de lado al tipo de escuela Reggio Emilia cuya propuesta  plantea que los maestros y maestras vayan a las escuelas a aprender con los niños, allí un maestro es un investigador permanente que, además, no llega a
conclusiones que puedan ser descritas de forma retórica, sino con documentaciones de proyectos reales que son narraciones de las posibilidades humanas. Hablamos pues de una relación de reciprocidad. Éstas tratan de escuelas nidos y de educación infantil.

Debemos cambiar nuestros viejos hábitos y así poder lograr nuevos propósitos; Si quieres que en tu vida pase algo diferente, no hagas siempre lo mismo.


No nos acomodemos y luchemos por nuestros principios. 

martes, 27 de mayo de 2014

UNA VELA, UNA METODOLOGÍA

¿Podría una vela ser una metodología?

Alrededor de unos 40 alumnos esperan en clase al profesor de la asignatura de Didáctica sin ni siquiera saber qué pasará a continuación...

Pablo, el profesor, saca de su maletín una vela, normal y corriente, de las que puedes encontrar en cualquier bazar, y nos sitúa a todos alrededor de la misma a una distancia lo más similar posible y con las condiciones idénticas, la idea es observar la vela y describirla. Las reglas son fáciles, hacer lo que queramos, acercarnos, oler, ver, cerrar los ojos e incluso apagar la vela cuando queramos.

Pues todos, desde nuestros sitios y pensando en lo absurdo (o no) de la actividad, describimos la vela que ven nuestros ojos. 

Todos pensamos en ese momento que todos pondríamos lo mismo  o ideas muy similares ¿Qué se puede sacar de una vela? todos la vemos igual, es un objeto idéntico para observar comunmente. 

Para nuestra sorpresa en un momento dado un compañero se levantó y se puso a dar vueltas mirando la vela más de cerca, otro compañero más tarde hizo lo mismo, hasta que finalmente una compañera la apagó. 

Pablo nos animó a leer lo que habíamos escrito sobre la vela, y fue de asombro de todos que no era lo mismo, no todos escribíamos lo  mismo. Desde una descripción realista, pasando por experiencias, recuerdos, descripciones abstractas y hasta algún poema o rima.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué no todos escribimos lo mismo?

Todos estábamos en aquella clase y haciendo lo mismo, pero cada uno tenía una perspectiva diferente. 
Cada uno veía un color diferente, con matices diferentes, le transmitía algo único que en cierto modo podía coincidir con otra persona pero la experiencia fue algo  único y personal.

Pues sí, esa vela nos enseñó las diferentes perspectivas, como 40 alumnos pueden ver algo idéntico de forma tan diferente, y a llevarlo a nuestras futuras clases. 

Quién sabe, puede que algún día en una de nuestras clases pongamos una vela en el centro del aula...

EL MAESTRO COMO PROFESIONAL REFLEXIVO

Antes de caracterizar al maestro como una persona reflexiva tenemos que significa ser reflexivo, ya que en el lenguaje se han deformado muchas palabras, entre ellas esta, llegando a quedar muy vacías de su principal significado.

En este caso, que el maestro sea un profesional reflexivo tiene que ver con su actividad en clase, con el abandono de la pasividad. Esto quiere decir que las clases están en manos de los maestros, lo cual quiere decir que recibe el reconocimiento de adoptar el papel de guía educativo totalmente activo.

Además, esto conlleva que el maestro pueda tener sus propias teorías sobre cómo enseñar y educar a sus alumnos/as, y son tan válidas como la de un profesor de universidad por ejemplo.
El hecho de enseñar a niños de corta edad, no significa que como maestros debamos caer en la rutina de llegar a clase dar el temario y para casa, sino que recae sobre nosotros una gran responsabilidad, ya que algún día podrían llegar a ser ese profesor de universidad que comparamos con el maestro o viceversa.
Esto se traspola a la realidad, lo podemos observar en que por ejemplo libros sobre teorías de enseñanzas o las bases de conocimiento, están escritas y editadas por profesores de universidad pero no por maestros.
El hecho de que esto sea así, convierte al maestro en un mero consumidor de lo escrito por esos profesores, los ejecutantes de esas teorías.

¿No creéis que somo igual de importantes en la vida escolar de los alumnos como para poder compararnos a un profesor de universidad y crear y editar nuestras teorías sobre el aprendizaje?

Al fin y al cabo ser un profesional reflexivo no es más que ponerse en todo momento como educador y maestro con autoestima, que forma a sus alumnos y que construye sus propias teorías sobre la experiencia, que sigue la trayectoria natural del ser humano de aprender y enseñar a aprender y por último que reúne las características necesarias para ello.

Desde pequeños nos quejamos de los maestros que son tradicionales y que hacen lo mismo año tras año, así pues, os proponemos ser una generación diferente, que no sólo se queje, que no sólo haga ver a sus alumnos que hay otras opciones, sino que las pongamos en práctica desde el principio.


Creemos nuestros propios ejes de conocimiento sobre la propia experiencia y ayudemos a las nuevas generaciones a procurarse un buen futuro de una forma diferente.



La configuración de identidades en la experiencia escolar

Esta investigación realizada por varios profesores de esta facultad, y que afortunadamente nos dan clases a nosotros, se basa en la experiencia escolar visto desde la perspectiva de alumnos y alumnas de Pedagogía mediante la elaboración, el análisis y la interpretación de relatos autobiográficos.

Se debate la comprensión del mundo escolar desde la perspectiva de cada sujeto y le da máxima importancia a los vínculos con las narraciones personales.
Basan la evaluación de los resultados en los datos autobiográficos y la relación del alumno o alumna con el mismo.

Es en el momento de la investigación preciso en el que surge la expresión "Mi vida es la escuela" en el que uno se plantea el por qué de esta afirmación, y realmente tiene su aquel esta afirmación, ya que todos y cada uno de nosotros ha pasado por la escuela. En ella hemos hecho nuestro círculo de amigos, hemos vivido en sociedad, nos hemos relacionado con iguales, e incluso llegamos a dejar que la vida escolar lo domine todo en nuestras pequeñas vidas. Desde los amigos, los juegos, las actitudes, las personalidades, etc. se conforman en torno a la vida escolar.

La escuela destapa en los pequeños humanos unas características que se desarrollarán y perpetuarán en le tiempo como es la empatía, la rivalidad, la competitividad, o la idea de iguales.
Esto se ve en la escuela de la siguiente forma:

En una clase, a pesar de los ideales, no existe la homogeneidad. Las clases nos diferencian, los trabajos de nuestros padres, el lugar donde vivimos, el nivel de vida, la forma de vestir, la raza, la religión... un sin fin de características que nos hace reagruparnos en pequeñísimas mini sociedades para sobrevivir.
Esto lleva a la rivalidad y la competitividad, fomentado además por el sistema en forma de notas, que una vez más nos clasifican y forman nuevas esferas de sociedades, en las que te sitúan en un alto o bajo estanding dentro de la misma mini sociedad, un aula de primaria.

Desde que empezamos la escuela en primer año de primaria hasta que acabamos el último curso de la ESO, desarrollamos el instinto de supervivencia y no sólo basado en las calificaciones, sino también basado en esos mini círculos sociales que creamos, "los populares", "los empollones", "los frikis", "los repetidores"... Esas etiquetas que nos marcan y que siempre llevaremos con nosotros. En esa selva es la ley del más fuerte o el más inteligente,

Esto se da porque al sistema lo que le importa es que un cierto número de niños comiencen y acaben los estudios obligatorios y no se centran en el individuo, en sus necesidades, en deshacer los mitos, etc.

En definitiva configuramos nuestra identidad dependiendo de la escuela, de los maestros, de los compañeros, de las vivencias, de la experiencia. Y eso quedará para siempre en nuestra personalidad, ya que aunque pudiera camiar siempre permanecerá la identidad que se creó en los primeros diez años de escuela.



"DESDE LOS OJOS DE UN NIÑO"



Hace ocho años, un colegio al borde de la desaparición debido a la situación conflictiva en la que se encontraba desde hacía una década, el C.E.I.P. Nuestra Sra. de Gracia y al que a partir de ahora nos referiremos como "el Gracia", se convierte en el centro de las miradas del grupo de investigación PROCIE (consolidado por la Junta de Andalucía), que comienza a desarrollar en él el proyecto "la ilusión de vivir y crecer en compañía".

Nuestro objetivo es trasladaros la visión de los alumnos de ese centro escolar, al tiempo que dar a conocer este proyecto que nos parece sumamente interesante.

En el proyecto intervienen el colectivo del centro docente y el equipo de investigación mencionado, que de las voces del alumnado llega a la comprensión de las prácticas educativas y da forma al proyecto que va a desarrollar.

Para situaros, el colegio recoge mayoritariamente población desfavorecida y escasa población "normalizada", es por esto que en el diseño y desarrollo del currículo, se proponen tener en cuenta además de su enfoque docente, la perspectiva de las familias, el contexto y sobre todo las voces y actuaciones del alumnado.

El proyecto se sostiene en cuatro principios básicos que son la identidad y autoestima de niños y niñas, las relaciones de convivencia, las relaciones con el entorno y la adaptación al currículo, cada uno de ellos interpretados desde un enfoque holístico.

La investigación se organiza en torno a tres ejes, de los que nosotros sólo nos vamos a centrar en el tercero, el relato experiencial, entendiendo la experiencia como "la forma en que la gente construye los acontecimientos al tiempo que los vive" (Sewell, 1990).

Lo que te dice un alumno, qué significa serlo en el contexto del Gracia, la identidad social que se construye a partir de su experiencia, cómo viven la participación en la gestión del centro y muchas más interrogantes, se generan a lo largo del proceso y dimanan de entender la experiencia como base de la construcción de conocimientos.

La experiencia se remite a aquello que se vive, que deja efectos y huellas. (Contreras y Pérez de Lara, 2010).

Así perciben algunos alumnos del Gracia:

En la transcripción de una experiencia de alumna del Gracia, la pequeña se asombra de que el maestro le explique cómo se hace un ejercicio, tilda al maestro de raro porque está acostumbrada a que le chillen y no a que le dediquen tiempo y paciencia.

Otra alumna comenta que no le gustaba el colegio porque los maestros chillaban, y que estaban haciendo un curso de monitores para que los niños de 5º y 6º ayudasen a los pequeños. Sigue contándonos que la primera cosa (para ser monitor) es que les hables con tranquilidad, e insiste en su experiencia diciendo que a ella no le hablaban con tranquilidad, que por nada que hicieran los castigaban, que no tenían paciencia ni para explicar cómo se hacía algo si no lo habían entendido a la primera.

Otra alumna nos dice que tenían asambleas de comedor y de patio, donde tenían que pedir la palabra levantando la mano para que la señorita moderara. Que si había dudas entre elegir una propuesta de un niño o la de un maestro, escogían la del niño porque las asambleas eran de ellos.

Otra habla de una seño que era un pelín dura pero que igual le gustaba mucho, porque entendía que no quería ser dura pero lo hacía por ellos, para que aprendieran, por su futuro.

A la pregunta de qué ventajas tenía ese colegio, una alumna contesta que en vez de miedo le tienen respeto a los maestros, que los niños colaboran mucho y que son los protagonistas, ponen sus propias normas como por ejemplo en el tema de la utilización del patio para fútbol o baloncesto.

"Los maestros y maestras nos dicen que la relación se basa en el diálogo, es decir, antes dialogar que pegar", nos cuenta otro alumno, y prosigue diciendo que cuando hay conflictos los trabajan en grupo para poner muchas veces ellos mismos la solución.

En otro testimonio una alumna refiere que le gusta mucho el colegio porque los maestros y las maestras se preocupan por ellos. Que hacen muchas actividades y participan en cosas como la decoración del colegio. Deciden las soluciones de muchos de los problemas que pasan con los compañeros o en la escuela y que les gusta poder hablar con los maestros de cualquier cosa porque ellos los entienden. A pesar de haber un curso por nivel, a veces se juntan con los de otros cursos para hacer actividades.

Y por último una alumna dice comparando con otros colegios, que en el Gracia te puedes divertir, que tienen colorido, que los niños están ilusionados por ir, y que hay otros niños de otros colegios amargados de tanto estudiar y estudiar. Que ellos estudian y también se relajan y nos pone el ejemplo del maestro que viéndolos alterados prefirió ponerles música que dar la lección, para relajarlos ese día.

Todos estos testimonios (extraídos de Voces para el diálogo, Analía E. Leite y otros, 2012), dan una idea de cómo ve el alumno el colegio, y comoquiera que este blog es público, os animamos a dejarnos vuestra experiencia en el cole, cómo lo veíais cuando pequeños o los recuerdos que tenéis ahora, así como a comentar los testimonios aquí reflejados.


Entrevistas

Cuando pensamos en hacer nuestro trabajo final de estas asignaturas, decidimos dos cosas que teníamos claras, una era que sería conjunto ya que no entendemos una didáctica sin organización y viceversa; la otra que teníamos que conocer las distintas perspectivas. Así pues, planteamos la perspectiva de los maestros y de los alumnos por separado, y configuramos dos entrevistas, una para el maestro y otra para los alumnos. Desde el punto de vista organizativo, el hecho de ser el maestro o el alumno ya es una forma de organizar por estatus o como quiera llamársele. Y desde el punto de vista didáctico nos pareció interesante además del punto de vista del maestro, saber el de los alumnos/as. Como el TDA y TDAH se ha puesto tan de "moda" también nos interesó saber el punto de vista de un alumno que se encuentra diagnosticado en una clase ordinaria. 

Aunque posteriormente subamos el trabajo terminado, donde aparecerán algunos trozos de estás, pensamos que sería interesante poder compartirlas completas. 

Entrevista a Pedro, un maestro



Entrevista a Paula, una alumna



Entrevista a Lucía, una alumna con TDAH diagnosticado