jueves, 15 de mayo de 2014

Artículo sobre perspectivas de las familias.

Reconstruir la competencia familiar
Jesús Domingo Segovia

El objetivo principal de este texto es que veamos que en la sociedad actual no es suficiente con que los padres colaboren en la educación de sus hijos o hijas sino que para ello, deben formarse en las llamadas “escuelas de padres”.

No se plantea una “escuela” como tal, sino un foro de encuentro y participación, de reflexión e integración en unos planteamientos educativos comunes.

La formación de los padres implica, repensar colectivamente cómo ser mejores padres y madres, aprender a tomar partido activo en la escuela y de la comunidad en la que sus hijos e hijas se desarrollan.

Cada vez se hace más importante el nivel de participación y satisfacción de los padres ya que es una medida de calidad del sistema educativo, éstos tienen derecho a ser informados y a participar, así que será la propia Administración la que procurará la colaboración de los padres en el proceso de identificación de necesidades y en las actuaciones de carácter preventivo o compensador.

Los padres y profesionales comparten las principales tareas de educación, socialización y formación de estos niños, tendrán que aprender a complementarse, ayudarse y a colaborar por el bien de los niños y las niñas, de la familia y de la propia sociedad.


Por lo que la relación de los padres y profesores debe ser una relación de igualdad, sin invadir el terreno del otro, respeto mutuo, información compartida, tener acceso a la información y a las deliberaciones relevantes sobre el niño o la niña. 

No debemos olvidar que cuanto más preparados estén los padres mayor preparados estarán los hijos por lo que se recomienda que los padres empiecen a formarse como tal, durante el embarazo para conseguir alcanzar un completo y buen desarrollo del niño o de la niña.

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