Reconstruir la
competencia familiar
Jesús Domingo Segovia
Jesús Domingo Segovia
El objetivo principal de
este texto es que veamos que en la sociedad actual no es suficiente con que los
padres colaboren en la educación de sus hijos o hijas sino que para ello, deben
formarse en las llamadas “escuelas de padres”.
No se plantea una “escuela”
como tal, sino un foro de encuentro y participación, de reflexión
e integración en unos planteamientos educativos comunes.
La formación de los padres implica, repensar
colectivamente cómo ser mejores padres y madres, aprender a tomar partido
activo en la escuela y de la comunidad en la que sus hijos e hijas se desarrollan.
Cada
vez se hace más importante el nivel de participación y satisfacción de los
padres ya que es una medida de calidad del sistema educativo, éstos tienen
derecho a ser informados y a participar, así que será la propia Administración la que procurará
la colaboración de los padres en el proceso de identificación de necesidades y
en las actuaciones de carácter preventivo o compensador.
Los
padres y profesionales comparten las principales tareas de educación, socialización
y formación de estos niños, tendrán que aprender a complementarse, ayudarse y a
colaborar por el bien de los niños y las niñas, de la familia y de la propia sociedad.
Por
lo que la relación de los padres y profesores debe ser una relación de igualdad, sin invadir el
terreno del otro, respeto mutuo, información compartida, tener acceso a la
información y a las deliberaciones relevantes sobre el niño o la niña.
No debemos olvidar que cuanto más preparados estén los padres mayor preparados estarán los hijos por lo que se recomienda que los padres empiecen a formarse como tal, durante el embarazo para conseguir alcanzar un completo y buen desarrollo del niño o de la niña.
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