Cuando comenzó a decirnos las pautas que teníamos que ir realizando, tanto yo como mis compañeras nos miramos extrañadas y nos cuestionamos el porqué de ir a clase con el montón de cosas y trabajos que tenemos que hacer, ¿cómo nos podía estar pidiendo que bailásemos al ritmo de la música por todo el aula?,¡qué perdida de tiempo!
Nos fuimos dejando llevar y poco a poco se podía notar como todos íbamos estando cada vez más relajados, la vergüenza desaparecía y comenzábamos a disfrutar, era algo diferente.
Llegó el momento de tener más contacto físico, con los compañeros de clase, con los compañeros de otra clase a los cuales no conocíamos y con el profesor, ¡con Nacho!.
Después de bailar, de mirar y de tocar a todos, vimos que no pasaba nada, seguíamos disfrutando.
Ese final tipo "sexta" nos hizo reír mucho a todos, centrarnos en lo que había sucedido en clase, en lo que habíamos vivido para después comentarlo con los compañeros.
Es curioso que aunque la intención de Esther no fuese el hacernos sentir relajados, todos nos sentíamos así, relajados, libres, tranquilos. Fue una experiencia que realmente es muy difícil de explicar simplemente hay que experimentarla.
Lo que si me gustaría comentaros es lo que significo para mi personalmente, ya que en este caso no puedo hablar por todas las integrantes de mi grupo porque imagino que todas no sentiríamos lo mismo.
A mi me hizo darme cuenta que cualquier experiencia puede aportarnos cosas muy positivas, yo me cuestioné desde primera hora porqué estaba ahí perdiendo el tiempo y luego me di cuenta que
también necesitaba ese rato de diversión, que debía dejar aparte ese pensamiento de la escuela tradicional de si no estas trabajando no etas aprovechando el tiempo.
También pude darme cuenta que lo importante no es tener miles de materiales, sino saber utilizarlos.
Pero lo que más me marcó de esta experiencia fue la participación y las ganas de nuestro profesor Nacho. Hasta ahora en la carrera hemos repetido mil y una vez que el profesor debe incorporarse en clase con los alumnos pero realmente pocas veces he vivido esta implicación en el aula de un profesor.
Si Nacho no hubiese participado de esa forma y hubiese estado mirando lo que nosotros hacíamos creo que la experiencia hubiese sido totalmente diferente al sentirnos observados y evaluados por esa figura tan imponente como es la de un profesor.
Así que desde aquí me gustaría realmente agradecerle su implicación y que me hiciese darme cuenta de lo importante que es ser la clase y no llevar a la clase.
Os dejo con la canción que estuvimos escuchando toda la mañana para haceros revivir desde aquí esa experiencia y trasladaros un poco de su positividad.

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