Tras más de 10 años de
investigación y de trabajo académico con narrativas sobre la experiencia
escolar, Jose I. Rivas en este artículo refleja una serie de ideas, que como
futuros maestros y maestras tendremos que tener muy presentes ya que guiarán y
facilitarán nuestro futuro cometido.
Quedan claras la intensidad con
que se vive y el tiempo que ocupa la
escuela en nuestras vidas. Pocas
instituciones dejan tanta huella en la trayectoria de los individuos, ya que entre sus muros se configuran el carácter y
la personalidad, así como los cimientos de su devenir.
La mayor parte de los esfuerzos
de investigación y de reflexión pedagógica, siempre según Rivas Flores, se han
dedicado a los aspectos estructurales y curriculares de la escuela,
precisamente los que menor relevancia tienen para los alumnos. Cuando analiza
los relatos biográficos, lo que destaca son las relaciones, por encima del
contenido de lo aprendido. Hay que entender que estas relaciones siguen una
configuración que requiere de unas reglas de juego, a las que denomina "identidades escolarizadas" que
tienen tres vertientes, el ser, el estar
y el actuar. Siendo el entorno el mismo, lo que para unos se convierte en
una pesadilla, para otros puede suponer todo lo contrario, una forma de
realización.
El "ser" o sujeto
escolar, conoce el papel que le loca representar en la escuela y lo desempeñará
atendiendo a su posición social escolar.
Debido a la cantidad de horas que el sujeto pasa en el colegio y a las
que pasa fuera pero marcadas por lo escolar, se habla de una experiencia
totalizadora donde destaca tres aspectos: todo lo que se hace en la escuela se
presupone escolar, hay una escasa importancia del currículo a la hora de
recordar el cole y por último, lo que se recuerdan son las relaciones como el
respeto, la autoridad, el cariño, la evaluación como herramienta de poder, y el
orden espacial.
En cuanto al "estar"
señala dos líneas de estudio, el ejercicio de supervivencia, ya que sobrevivir
es lo que importa, y la ideología de la homogeneidad, cuya premisa es que se
sobrevive no siendo diferente ya que el diferente será objeto de rechazo,
abandono y marginalidad.
El "actuar", donde lo
principal es el acatar normas, por las que te señalarán como buen o mal alumno.
La evaluación, la sanción, el premio o el halago son públicos, y "si
fracasas en la escuela, fracasas en la vida" que es el mensaje implícito
que hace patente la presión del alumno.
La conclusión para Rivas Flores
fue que la experiencia escolar es compleja, diversa, paradógica y dinámica, y
que lo institucional es lo visible pero
no lo relevante. La conclusión para
nosotros estudiantes de educación primaria, es que a la hora de interactuar con
un alumno tendremos que tener en cuenta estas tres vertientes antes de valorar cualquier
situación y que conociendo la presión que supone para el alumno sobrevivir en
esa jungla que es la escuela, seremos capaces de ponernos en su lugar y
fomentar la empatía, término tan importante y tan de actualidad.
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