Prácticamente todos nos quejamos
de haber tenido una educación tradicional, entendiéndose ésta como la que se da
con clases magistrales en las que la participación del alumnado es casi nula, tratándose
por tanto de una relación unidireccional en la que el profesor explica y el
alumno aprende sin una interacción. Queremos cambiar esto, queremos hacer lo
contrario a lo que realmente hemos tenido y a lo que vemos en casi todos los
centros, pero sin embargo cuando llegamos a la universidad, al principio, si no
se trata de una clase magistral, apenas tomamos apuntes, damos importancia a
esas clases, al fin y al cabo son para divertirnos y no le prestamos la
atención que merecen.
Entonces, ¿Por qué hacemos
justamente aquello que criticamos? Por la costumbre, estamos tan habituados a
trabajar de una determinada manera que si nos cambian un poco las metodología
nos perdemos o bien directamente dejamos de verlo como algo relevante.
Bien pues lo principal es creer
en el cambio, pensar que debemos cambiar nuestra forma de pensar, romper esas barreras
invisibles y dejar de menospreciar las propuestas alternativas. Conocerlas,
estudiarlas y así poder sacar de ellas lo mejor. Hemos visto en clase de
didáctica general como podíamos aprender sólo con mirar una vela, escuchando
las opiniones de otros compañeros, sus experiencias así como sus sentimientos,
para muchos de nosotros lejos que parecernos enriquecedor, nos parecía una pérdida
de tiempo, sin embargo estamos aprendiendo a dejar de lado nuestras antiguas
costumbres y forjando unas nuevas en las que la diversidad, la dinámica y la
originalidad están ligadas con el aprendizaje.
Cuando
hablamos de propuestas alternativas no podemos dejar de lado al tipo de escuela
Reggio Emilia cuya propuesta plantea que
los maestros y maestras vayan a las escuelas a aprender con los niños, allí un
maestro es un investigador permanente que, además, no llega a
conclusiones
que puedan ser descritas de forma retórica, sino con documentaciones de
proyectos reales que son narraciones de las posibilidades humanas. Hablamos
pues de una relación de reciprocidad. Éstas tratan de escuelas nidos y de
educación infantil.
Debemos
cambiar nuestros viejos hábitos y así poder lograr nuevos propósitos; Si
quieres que en tu vida pase algo diferente, no hagas siempre lo mismo.
No nos
acomodemos y luchemos por nuestros principios.

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