martes, 27 de mayo de 2014

La configuración de identidades en la experiencia escolar

Esta investigación realizada por varios profesores de esta facultad, y que afortunadamente nos dan clases a nosotros, se basa en la experiencia escolar visto desde la perspectiva de alumnos y alumnas de Pedagogía mediante la elaboración, el análisis y la interpretación de relatos autobiográficos.

Se debate la comprensión del mundo escolar desde la perspectiva de cada sujeto y le da máxima importancia a los vínculos con las narraciones personales.
Basan la evaluación de los resultados en los datos autobiográficos y la relación del alumno o alumna con el mismo.

Es en el momento de la investigación preciso en el que surge la expresión "Mi vida es la escuela" en el que uno se plantea el por qué de esta afirmación, y realmente tiene su aquel esta afirmación, ya que todos y cada uno de nosotros ha pasado por la escuela. En ella hemos hecho nuestro círculo de amigos, hemos vivido en sociedad, nos hemos relacionado con iguales, e incluso llegamos a dejar que la vida escolar lo domine todo en nuestras pequeñas vidas. Desde los amigos, los juegos, las actitudes, las personalidades, etc. se conforman en torno a la vida escolar.

La escuela destapa en los pequeños humanos unas características que se desarrollarán y perpetuarán en le tiempo como es la empatía, la rivalidad, la competitividad, o la idea de iguales.
Esto se ve en la escuela de la siguiente forma:

En una clase, a pesar de los ideales, no existe la homogeneidad. Las clases nos diferencian, los trabajos de nuestros padres, el lugar donde vivimos, el nivel de vida, la forma de vestir, la raza, la religión... un sin fin de características que nos hace reagruparnos en pequeñísimas mini sociedades para sobrevivir.
Esto lleva a la rivalidad y la competitividad, fomentado además por el sistema en forma de notas, que una vez más nos clasifican y forman nuevas esferas de sociedades, en las que te sitúan en un alto o bajo estanding dentro de la misma mini sociedad, un aula de primaria.

Desde que empezamos la escuela en primer año de primaria hasta que acabamos el último curso de la ESO, desarrollamos el instinto de supervivencia y no sólo basado en las calificaciones, sino también basado en esos mini círculos sociales que creamos, "los populares", "los empollones", "los frikis", "los repetidores"... Esas etiquetas que nos marcan y que siempre llevaremos con nosotros. En esa selva es la ley del más fuerte o el más inteligente,

Esto se da porque al sistema lo que le importa es que un cierto número de niños comiencen y acaben los estudios obligatorios y no se centran en el individuo, en sus necesidades, en deshacer los mitos, etc.

En definitiva configuramos nuestra identidad dependiendo de la escuela, de los maestros, de los compañeros, de las vivencias, de la experiencia. Y eso quedará para siempre en nuestra personalidad, ya que aunque pudiera camiar siempre permanecerá la identidad que se creó en los primeros diez años de escuela.



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