Hoy hemos analizado y debatido en clase el texto de Mónica Gather Thurler.
Hemos podido sacar dos ideas básicas para su comprensión:
-El modelo burocrático: tiene una organización excesivamente rígida y jerarquizada.
-El modelo de lógica profesional: aquí se le da mayor autonomía al
profesor, ya que se confía en que este sabe organizar las clases. Hay presencia
de subjetividad.
La lógica burocrática inunda todas las alternativas que puedan
practicarse en la escuela, ya que esta lógica se traduce en tiempo, espacio y
forma de adquirir conocimiento. La realidad es que desde la administración nos
dicen las horas que debe impartirse una asignatura pero no cómo ha de hacerse
aunque… ¿Qué ocurre cuando un profesor quiere llevar una organización diferente
al resto? Posiblemente ese proyecto novedoso sea rechazado por otros profesores
con más antigüedad, la novedad asusta y aún más cuando se quiere incluir un
cambio que moverá el suelo.
Uno de los problemas que encontramos en la escuela actual es la falta
de interés por parte del alumnado e incluso de sus familias, eso se debe a que
están imponiendo el sistema burocrático por encima de cualquier necesidad, es
decir, cuando un/a alumno/a entra a clase queda anulado, sometido al currículum
que haya establecido y eludiendo la importancia que tiene formar personas críticas,
con capacidad de decisión. ¿Qué pasa cuando un niño repite curso? Simplemente no
se ha ajustado al sistema, no hay otro culpable más que él.
Para concluir, llegamos a la burocracia consensuada desde el individuo,
que se contrapone a la burocracia. Esta defiende una mayor participación, autonomía,
poder para tomar decisiones…
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